viernes, 11 de septiembre de 2009

Días en los que la biología se te ríe (uno)

Miércoles.- Cuando cobró conciencia, Olivia se descubrió lavando un círculo bastante perfecto rojo oscuro, en la sábana. Bajón. Ya de forma automática se hacen estas cosas, pensó. Cuando terminó, miró el reloj, las ventanas estaban cerradas, pero si había sol tendría que traslucirse... un rayito por lo menos... Eran las cinco de la mañana... con razón estaba en automático... hacía poco más de una hora que se había acostado, era demasiado pronto para pretender una conciencia razonable, cuando todo su yo extrañaba la horizontalidad deforme de su colchón... su colchón... y mientras colgaba la sábana en el tender, esperó no encontrar otro círculo casi perfecto en él...
Antes de ir a la cama, tomó algo de agua. Hacía calor. Al subir las escaleras empezó a tener esa horrible sensación de que te estás desangrando y que siempre te deja tirada en la cama en posición fetal abrazandote por debajo del vientre y repitiéndo maldición cada un período inexacto de tiempo. Y todavía no llegaba a la cama... en un semiautomático raro...
El día empezó más tarde, cuando Olivia volvió a recobrar conciencia, pero esta vez fue por el sol que se coló por la ventana, y maldición volvió a aparecer en su mente... Aunque ya no se acordaba de qué había estado soñando, quería seguir soñándolo... El deseo de horizontalidad e inmovilidad no iba a abandonarme el resto del día, al parecer...

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