miércoles, 23 de septiembre de 2009

Días amarillos a pintitas violetas (uno)

Miércoles. - Olivia amaneció y no quiso ni mirar el celular, sabía que tenía tres llamadas perdidas y todas de números distintos. Por muy diferentes motivos, más de una persona requería su presencia conciente esa mañana y ella no estaba dispuesta a complacer a nadie.
Se quedó en la cama dando un par de vueltas más, pero ya no pudo dormir más.
Se levantó y fue al baño, para iniciar el día como todos los anteriores... luego comenzaría a responder los llamados del celular...
Cuando se dignó a responder el celular, vio llamados de su madre, Matías - que debía estar esperándola en la facultad - y Caro, que debía estar con Matías - puteándola porque no daba señales de vida -. Y un mensaje de Mauricio, que fue el único que contestó en ese momento.
Cuando llegó a la facultad, los buscó a Matías y a Caro y los dejó putearla a su gusto por haber llegado tarde, luego le comentaron que al día siguiente era feriado y posiblemente hagan algo más tarde.
Hizo con los chicos las cosas que debía hacer, y volvió a casa e hizo las cosas que debía hacer en casa, y adelantar algo para la semana.
Más entrada la noche, se bañó y le mandó un mensaje a Mauricio preguntándole si pretendía hacer algo y le contestó que habían armado un asado en la casa de una de las chicas. Le preguntó a Caro si habían arreglado algo y no, no habían definido nada.
El asado salió rico, pero la sobremesa le resultó a Olivia inexplicablemente aburrida... no tenía ganas de jugar a las cartas... y era la única.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Días en verso (uno)

A la hora de adivinar
ya no suelo atinar
ya no puedo sospechar
de tu muy extraño caminar.

Si me comienzo a sorprender
incluso del anochecer
no voy a suponer
que no vayas a enloquecer.

Y si usted hoy confiesa
con su boca que no sabe a fresa
que no cumplirá su promesa
yo de usted puedo escaparme ilesa.

Cuando sólo queda esperar
y ya no hay nada más que hacer
quisiera al menos incriminar
tu poca disposición a ceder.

Pero sí mantienes tu promesa
y por ello estoy aún presa
de tu mirada indecorosa
y no puedo escapar airosa.

Días en los que la biología se te ríe (uno)

Miércoles.- Cuando cobró conciencia, Olivia se descubrió lavando un círculo bastante perfecto rojo oscuro, en la sábana. Bajón. Ya de forma automática se hacen estas cosas, pensó. Cuando terminó, miró el reloj, las ventanas estaban cerradas, pero si había sol tendría que traslucirse... un rayito por lo menos... Eran las cinco de la mañana... con razón estaba en automático... hacía poco más de una hora que se había acostado, era demasiado pronto para pretender una conciencia razonable, cuando todo su yo extrañaba la horizontalidad deforme de su colchón... su colchón... y mientras colgaba la sábana en el tender, esperó no encontrar otro círculo casi perfecto en él...
Antes de ir a la cama, tomó algo de agua. Hacía calor. Al subir las escaleras empezó a tener esa horrible sensación de que te estás desangrando y que siempre te deja tirada en la cama en posición fetal abrazandote por debajo del vientre y repitiéndo maldición cada un período inexacto de tiempo. Y todavía no llegaba a la cama... en un semiautomático raro...
El día empezó más tarde, cuando Olivia volvió a recobrar conciencia, pero esta vez fue por el sol que se coló por la ventana, y maldición volvió a aparecer en su mente... Aunque ya no se acordaba de qué había estado soñando, quería seguir soñándolo... El deseo de horizontalidad e inmovilidad no iba a abandonarme el resto del día, al parecer...

Días que huelen a naftalina (uno)

Lunes.- Olivia se despertó tarde y salió lo más rápido que pudo, rogando en el ascensor de no olvidarse nada.
Cuando estaba ya en el colectivo, descubrió un lugar vacío insospechado, y se sentó, aprovechando la ocasión para abrir el bolso y revisar si efectivamente no había olvidado nada... aunque sabía que de nada iba a servirle, porque no iba a volver a buscarlo.
Dos segundos más tarde, el chico que estaba sentado a su lado le preguntó la hora y ella, sin verlo le mostró el reloj al tiempo que le dijo "nueve y veinte", seguidamente él le contestó "vas tarde ¿o no?". Recién ahí, Olivia giró su cabeza para ver al personaje un poco desubicado que la cuestionaba, y se encontró con un ser sonriente que - con conocimiento de causa - sabía que sí, iba tarde... como siempre... Era el Flaco, Olivia no lo podía creer y se le notó... "Se suponía que no estabas en Tucumán... bueno, ni siquiera en ¡Argentina!", "No estaba, llegué ayer", "¿Cómo te fue?", "Durísimo, pero bien...".
La historia con el Flaco es larga pero duró poco: algo parecido a que cuando empezaron a salir, se conocían poco y de lejos (y quizás por eso se llevaban tan bien...), pero cuando empezaron a verse todos los días... al principio era precioso, pero al cuarto mes, Olivia se aburrió... Y ella creía que él también... por lo que decidieron terminar, antes de que los malos momentos superen los buenos... Muy civilizados...
"Me bajo acá", "Yo sigo", "Dame tu cel así nos juntamos"... Y después del intercambio del números y la promesa de encontrarse, Olivia bajó del colectivo y fue a clase.

Días con gusto a Quizás, quizás, quizás (uno)

Sábado. - Estaba tan aburrida, ya había terminado de hacer lo que tenía que hacer, y - bastante cansada - Olivia había decidido entrar a bañarse, sin muchos planes posteriores.
Como siempre, cuando estaba a punto de abrir la ducha, sonó el teléfono, y como siempre... tuvo que ir a atender... Era una de las chicas, invitándola al cumpleaños de un amigo, y aunque estaba cansada le dijo que sí, sólo para no tener que quedarse en casa...

Por lo menos la noche ya prometía algo distinto... producción, salida, música, baile... etc.
La producción fue divertida: tres mujeres en un sólo lugar, peinándose, decidiendo si vestido, pollera o pantalón, rojo, negro o morado, maquillándose, etc..
Cuando estuvieron listas (sin importar el
tiempo que tomó), fueron a la fiesta sin querer hacerse muchas espectativas por las dudas.
A medida que pasaba la noche, fue adquiriendo más intensidad, más color, calor... y otras cosas. Bailaron hasta que los zapatos ya no se lo permitieron y varias tuvieron acompañantes en particular... Sí, Olivia también
: amigo del amigo del novio de una amiga. Muy divertido, muy simpático, mirada tentadora y sonrisa contagiosa.
Quedaron en hablar... y hablaron...

jueves, 10 de septiembre de 2009

Días rojos (uno)

Jueves. - Amaneció con ganas de llover, pero no llovió, asi que Olivia cargó el paraguas sin mucho utilidad... Incluso, a media mañana salió un sol tímido... que sólo la hizo preguntarse no enojada pero casi... qué la había llevado a tomar la decisión de llevar paraguas esa mañana... si ella nunca carga paraguas...
El día iba a ser largo, como todos los jueves... pero cuando salieron de clase y entre apuradas y no tanto decidieron ir al baño con una de las chicas, se dio cuenta de que su organismo había decidido que ese jueves, ese jueves y no otro iba a iniciarse el proceso de pérdida de un ovulo no fecundado... Respiró un poco aliviada y un poco irritada también, justo en ese momento y jueves... no podía ser viernes, o no podía ser cuando esté en casa...
Dudando buscó en su cartera la salvación para el momento y la encontró... Cuando salió aparentemente su cara no demostraba menos irritación de la que todavía sentía... y cuando Camila le preguntó que le pasaba, sólo respondió: "Me vino"... y no había más que decir...