Sábado. - La verdad, es que estaba triste, estaba experimentando un verbo que no había experimentado antes al parecer… o por lo menos no así: extrañar.
Le resultaba un verbo extraño, un poco huraño, y sólo por eso ya no le estaba gustando demasiado…Sí lo había experimentado antes, pero no de tal manera… y no le gustaba… Se sentía desganada, quería hablar con él, y estar con él más que nunca… Si bien era posible que esa sensación se haya intensificado con la imposibilidad –geográfica – de verlo, aún así quería verlo y estar con él, etc.
En ese momento, se dio cuenta de un pequeño detalle, desde que había abierto sus ojos, no había pensado en muchas cosas más que en lo que tenía que rendir el lunes, Mauricio, qué harían a la noche con las chicas y… Mauricio… y este último (Mauricio), no se había tomado la molestia de mandar un triste mensaje – ni meloso ni no meloso –.
Ante este hecho, Olivia se enojó y dedicó su tiempo a estudiar lo que debía estudiar, luego se fue al ensayo que tenía esa tarde y a la noche, salió con las chicas a bailar.
Si volvió a pensar en Mauricio… y todavía lo extrañaba… pero ahora, además, estaba embolada.
Cuando se encontró con las chicas (todavía no le había mandado un mensaje), hizo su descargo mientras se vestía y se maquillaba, y se fueron a bailar con las chicas…
Aún enojada… pasada la media noche, le mandó un mensaje… cortante, malhumorado… pero aún así le mandó… y por suerte, él le contestó… (eso no evitó el embole)…
Le resultaba un verbo extraño, un poco huraño, y sólo por eso ya no le estaba gustando demasiado…Sí lo había experimentado antes, pero no de tal manera… y no le gustaba… Se sentía desganada, quería hablar con él, y estar con él más que nunca… Si bien era posible que esa sensación se haya intensificado con la imposibilidad –geográfica – de verlo, aún así quería verlo y estar con él, etc.
En ese momento, se dio cuenta de un pequeño detalle, desde que había abierto sus ojos, no había pensado en muchas cosas más que en lo que tenía que rendir el lunes, Mauricio, qué harían a la noche con las chicas y… Mauricio… y este último (Mauricio), no se había tomado la molestia de mandar un triste mensaje – ni meloso ni no meloso –.
Ante este hecho, Olivia se enojó y dedicó su tiempo a estudiar lo que debía estudiar, luego se fue al ensayo que tenía esa tarde y a la noche, salió con las chicas a bailar.
Si volvió a pensar en Mauricio… y todavía lo extrañaba… pero ahora, además, estaba embolada.
Cuando se encontró con las chicas (todavía no le había mandado un mensaje), hizo su descargo mientras se vestía y se maquillaba, y se fueron a bailar con las chicas…
Aún enojada… pasada la media noche, le mandó un mensaje… cortante, malhumorado… pero aún así le mandó… y por suerte, él le contestó… (eso no evitó el embole)…
Lo que realmente le preocupaba, era que el sentir esa sensación… de extrañarlo tanto… podía llegar a decirle que, quizás… y sólo quizás… no sólo lo quiera mucho…
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